Las ventas de productos lácteos registraron una fuerte caída en noviembre de 2025, según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina. Aunque el acumulado del año muestra una leve recuperación, el segundo semestre evidencia una desaceleración marcada por la pérdida del poder adquisitivo
El consumo de productos lácteos volvió a encender señales de alerta. Luego de una recuperación parcial durante el primer semestre del año, noviembre cerró con una caída significativa en las ventas, reflejando el impacto del deterioro de los ingresos reales y los cambios en los hábitos de consumo de los hogares argentinos.
De acuerdo con datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas de productos lácteos en noviembre de 2025 cayeron 12,7% en volumen y 16,7% en litros de leche equivalentes respecto de octubre. En la comparación interanual, la baja fue del 3,6% en volumen y del 5,6% en litros, en relación con noviembre de 2024.
Desde el organismo señalaron que durante el segundo semestre del año se observa una desaceleración e incluso una baja generalizada en las ventas, aunque algunos productos de mayor valor agregado, como yogures, postres y leches saborizadas, mostraron cierta recuperación.
A pesar del retroceso registrado en noviembre, el acumulado enero-noviembre de 2025 presenta un crecimiento del 5,8% en volumen de productos y del 6,5% en litros de leche equivalentes respecto al mismo período del año pasado, con una suba del 6,8% en el promedio diario.
No obstante, el informe aclara que esta mejora sigue siendo parcial, ya que en 2024, para el mismo período, el consumo había caído un 10,3%. “Quedan por recuperar casi cuatro puntos en el volumen de ventas respecto a 2023”, advirtieron desde el OCLA.
Análisis por rubros
En el desagregado por tipo de producto, se observa que en los primeros once meses del año hubo una recuperación más marcada en quesos y otros derivados, en comparación con las leches fluidas y en polvo, que continúan mostrando mayores dificultades.
Las leches fluidas, tanto refrigeradas como no refrigeradas, mantuvieron la tendencia descendente que se arrastra desde hace más de una década.
En contraste, las leches saborizadas o chocolatadas, que habían sufrido un desplome del 36,7% en 2024, lograron una recuperación del 26,6% en 2025, una dinámica similar a la registrada en yogures, postres y flanes.
En cuanto a los quesos, el OCLA indicó que “el volumen se ha recuperado casi en su totalidad”, aunque a costa de resignar precios. En este segmento, se prioriza el consumo por precio y peso, con mayor demanda de productos más tradicionales como cremosos, barras y quesos duros frescos, en detrimento de las especialidades.
El impacto de la informalidad y los sustitutos
Desde el Observatorio aclararon que las cifras corresponden exclusivamente al circuito formal, y advirtieron que el contexto económico actual favorece el crecimiento de las ventas informales, que no quedan reflejadas en las estadísticas oficiales.
Además, remarcaron que ante la pérdida del poder de compra, muchos consumidores optan por productos sustitutos más económicos, como rayados, bebidas con contenido lácteo, margarinas y otros similares, desplazando el consumo de lácteos tradicionales.
